La NASA explora la superficie de Marte y encuentra vestigios de unos ‘escudos de hielo’ con 3.600M de años.

Hace 3.600 millones de años

La investigación resolvería una paradoja climática: cómo pueden existir evidencias de agua líquida en la superficie marciana posteriores al gran enfriamiento del planeta

Foto: Vestigios de hielo detectados bajo la superficie de Marte (Planetary Science Institute/Smithsonian Institution)

Por R. Badillo

Marte vuelve a situarse en el centro del debate científico tras una investigación que plantea un nuevo escenario para su pasado climático. Un estudio publicado en la revista científica AGU Advances sostiene que antiguos lagos del planeta rojo pudieron mantenerse estables gracias a la formación de finos escudos de hielo capaces de proteger el agua líquida en condiciones extremas.

La investigación aborda una de las grandes paradojas de la historia geológica de Marte. Aunque la superficie conserva evidencias claras de agua persistente, como deltas y antiguos lechos lacustres, los modelos climáticos indican que el planeta ya era frío hace unos 3.600 millones de años, con una radiación solar mucho menor que la actual.

How Mars’ ancient lakes grew shields of ice to stay warm as the Red Planet froze | Space

Este contraste ha llevado a los científicos a replantear el modelo clásico de un Marte cálido y húmedo. En su lugar, gana peso la hipótesis de un planeta frío, pero húmedo, donde ciertos mecanismos físicos permitieron la existencia prolongada de agua líquida sin necesidad de temperaturas elevadas constantes.

Un aislamiento natural bajo el hielo

El estudio propone que algunos lagos desarrollaron una capa de hielo estacional muy delgada que actuaba como aislante térmico. Según explicó Eleanor Moreland, investigadora de la Universidad Rice, “cuando nuestro modelo empezó a mostrar lagos capaces de durar décadas con una capa de hielo fina y temporal, vimos que encajaba con lo que observamos hoy en Marte”.

Esta cubierta funcionaba como una manta natural durante el invierno y se derretía parcialmente en los meses más templados. De este modo, el volumen de agua apenas variaba con el paso de los años, evitando la congelación completa incluso con temperaturas medias por debajo de cero.

Datos reales y modelos adaptados

Para llegar a estas conclusiones, el equipo adaptó un modelo climático terrestre a las condiciones marcianas. La herramienta, denominada LakeM2ARS, se alimentó de datos recogidos por el róver Curiosity de la NASA en el cráter Gale, utilizando rocas y minerales como indicadores indirectos del clima antiguo.

Las simulaciones, un total de 64 escenarios distintos, recrearon la evolución de lagos hipotéticos durante 30 años marcianos. En varios casos, el hielo no dejó huellas permanentes en el terreno, lo que podría explicar por qué las misiones espaciales no han detectado restos claros de glaciares asociados a estos antiguos sistemas lacustres.

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