El hallazgo en una cueva italiana reveló cómo un grupo humano recorrió galerías subterráneas durante la última glaciación usando luz mínima.
Entraron a una cueva hace 14.400 años y caminaron 800 metros bajo tierra con solo ramitas de pino
Una antigua cueva del noroeste de Italia permitió reconstruir una sorprendente expedición realizada hace aproximadamente 14.400 años. Investigadores hallaron huellas, restos de carbón y otras evidencias que indican que cinco cazadores-recolectores, acompañados por un cánido, recorrieron más de 800 metros de galerías subterráneas durante la última Edad de Hielo. El descubrimiento aportó nuevos datos sobre las estrategias de exploración utilizadas por las comunidades prehistóricas.
Cueva de 14.400 años: el secreto de la iluminación bajo tierra
Uno de los aspectos más llamativos del estudio fue el análisis de los restos de carbón encontrados en la cueva de Bàsura. Los investigadores determinaron que la fuente de luz utilizada no fueron troncos ni antorchas voluminosas, sino ramitas finas de pino con menos de tres centímetros de diámetro.
Los estudios de polen también revelaron que la zona estaba dominada por pinares de Pinus sylvestris y paisajes de estepa. Este hallazgo modificó algunas teorías previas sobre cómo se iluminaban las exploraciones subterráneas en tiempos prehistóricos.
Cómo lograron avanzar por más de 800 metros
Las pruebas experimentales realizadas por el equipo mostraron que dos ramitas encendidas eran suficientes para iluminar el camino de un pequeño grupo. Una vez adaptada la vista a la oscuridad, la visibilidad alcanzaba hasta diez metros, permitiendo desplazarse con relativa seguridad.
Para atravesar sectores complejos, los exploradores avanzaban en fila india, con una fuente de luz al frente y otra detrás. Además, mantenían contacto físico colocando una mano sobre el hombro de quien caminaba adelante, una estrategia que facilitaba la orientación en espacios reducidos.
Lo que revelaron las huellas encontradas en la cueva
Los cálculos realizados por los especialistas indicaron que el recorrido de ida y vuelta hasta la denominada Sala de los Misterios demandó cerca de dos horas y requirió aproximadamente 20 ramitas de pino como combustible.
Además de las huellas humanas, el yacimiento conservó impresiones dactilares, restos de carbón y evidencias de osos cavernarios que utilizaban esas galerías para hibernar. Los investigadores también detectaron señales de visitas repetidas, lo que sugiere que la cueva tuvo una importancia significativa para estas comunidades durante el período Epigravetiense.

