Al Andrade, experto en IA: «Somos la última generación de programadores; esta habilidad se perderá…

Programadores, matemáticos y criptógrafos serán una leyenda»

Experto AI Andrade

Experto AI Andrade Montaje / YouTube

Juan Manuel Delgado

La IA está automatizando cada vez más tareas intelectuales, especialmente la programación. Por ello, existe el riesgo de que futuras generaciones utilicen la tecnología sin entender sus fundamentos.

Cada vez es más habitual ver a la IA escribir código, resolver ciertos problemas, crear apps y ejecutar tareas que hasta hace pocos años exigían formación especializada y miles de horas de práctica.

Algunos expertos empiezan a preguntarse qué ocurrirá si las nuevas generaciones dejan de aprender determinadas habilidades porque una máquina puede hacer el trabajo por ellas de forma instantánea.

Entre quienes plantean esta preocupación se encuentra Al Andrade, que reflexiona sobre una posibilidad que considera cada vez más real: que la generación actual sea una de las últimas capaces de desarrollar software sin depender de sistemas de inteligencia artificial.

Un futuro donde los conocimientos se conviertan en una rareza

Lenguaje de programación en IAMontaje/Freepik

La idea de Andrade no gira alrededor de la desaparición de los programadores, sino de la posible pérdida progresiva de las capacidades que hoy hacen posible construir la infraestructura digital del mundo.

Según explica, podría llegar un momento en el que la mayoría de las personas utilicen herramientas avanzadas sin comprender los principios matemáticos, informáticos o criptográficos que permitieron crearlas.

Del mismo modo que pocos ciudadanos entienden hoy el funcionamiento interno de internet, las futuras generaciones podrían convivir con sistemas de IA omnipresentes sin conocer los fundamentos que hay detrás.

En ese escenario, profesiones como las de programador, matemático o incluso la del criptógrafo podrían convertirse en figuras casi legendarias para la población general.

De hecho, AI Andrade imagina incluso un futuro lejano en el que esos conocimientos sean tan incomprendidos que surjan interpretaciones mitificadas sobre quienes participaron en la creación de la tecnología actual.

El verdadero problema no es la IA, sino dejar de pensar

Para el experto, cuando un chatbot resuelve de forma automática tareas complejas, existe el riesgo de que las personas dejen de ejercitar capacidades esenciales relacionadas con el análisis, la lógica o la resolución de problemas.

Matemáticas, ingeniería, programación y otras disciplinas no solo sirven para acceder a determinados empleos, sino también para desarrollar formas de razonamiento útiles en numerosos ámbitos de la vida.

Así que, desde su punto de vista, una de las consecuencias más preocupantes sería la pérdida de herramientas para distinguir información fiable y certera de información errónea y falsa.

Considera que la búsqueda de la verdad se vuelve más difícil en un entorno saturado de datos, opiniones, pero sobre todo, de contenidos diseñados para captar atención en internet.

Varias investigaciones recientes han estudiado los efectos del uso intensivo de la IA sobre el aprendizaje y el pensamiento crítico.

Un estudio de Anthropic concluyó que desarrolladores asistidos por IA mostraban una menor comprensión de ciertos conceptos al aprender nuevas herramientas, pese a beneficiarse de la ayuda automatizada.

Por su parte, investigadores del MIT Media Lab observaron señales de menor implicación cognitiva en determinadas tareas realizadas con ayuda de modelos generativos.

Además, un trabajo de Microsoft Research encontró que una confianza elevada en la IA puede estar asociada a un menor esfuerzo de pensamiento crítico durante determinadas actividades profesionales.

La creatividad también entra en el debate

AI Andrade sostiene que el fenómeno no afecta únicamente a la programación, sino que, en su opinión, también puede apreciarse en ámbitos creativos, donde cada vez es más frecuente reutilizar fórmulas y contenidos que ya han demostrado funcionar en redes sociales.

Por ello recomienda seguir desarrollando habilidades propias incluso en una época dominada por asistentes inteligentes. Aprender programación, comprender cómo funcionan los sistemas informáticos o familiarizarse con entornos como Linux sigue teniendo valor porque permite entender la tecnología en lugar de limitarse a consumirla.

Si seguimos delegando trabajo en las máquinas, ¿seremos capaces de conservar los conocimientos necesarios para supervisarlas, comprenderlas y corregirlas cuando se equivoquen? Esa puede ser la habilidad más valiosa de la próxima era tecnológica.

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