Científicos chinos crean un dispositivo que mejora el rendimiento y la seguridad de los bombarderos furtivos.

Resultados de un experimento en un túnel de viento, utilizando un modelo a escala, sugirieron que la tecnología funcionó según lo planeado.

Científicos chinos crean un dispositivo que mejora el rendimiento y la seguridad de los bombarderos furtivos

AVIC Aerodynamics Research Institute

Un dispositivo de plasma, que podría mejorar significativamente el rendimiento aerodinámico de los bombarderos furtivos, ha sido desarrollado por un equipo de ingenieros chinos. Se trata de una membrana delgada que cubre el área frontal de la aeronave en vuelo, informa SCMP.

Cuando la velocidad de la corriente incidente, que fluye por encima de las alas y genera la fuerza de sustentación, se reduce hasta un punto que podría provocar una entrada en pérdida, la membrana detecta el peligro de antemano e ioniza las moléculas de aire con electricidad de alto voltaje. Dicha operación genera una lluvia de plasma, o partículas cargadas eléctricamente, sobre la superficie alar.

Esto puede estimular el flujo de aire e incrementar el coeficiente de sustentación de un avión en casi un tercio, evitando una entrada en pérdida, incluso si desciende a una velocidad inusualmente baja con el ángulo de ataque aumentado (morro levantado), según los investigadores.

El nuevo dispositivo podría responder al cambio de flujo de aire rápidamente, usando considerablemente menos energía que la que consumían equipos similares antes, sostiene un artículo publicado en Journal of Aerospace Power, editado por la Sociedad China de Aeronáutica y Astronáutica.

Un bombardero furtivo suele ser diseñado de acuerdo con el concepto de ‘ala voladora’, es decir, está desprovisto de cola para reducir su sección equivalente de radar. Sin embargo, el diseño de ala sola hace que el control de vuelo sea más difícil, especialmente a velocidades más bajas.

Una muestra de la importancia del nuevo dispositivo es el accidente del 2008, en el cual un bombardero furtivo estadounidense B-2, la aeronave más cara del mundo, se estrelló en la Base de la Fuerza Aérea Andersen en la isla de Guam.

La investigación de la Fuerza Aérea encontró que el accidente fue causado por una entrada en pérdida poco después del despegue. La computadora de control de vuelo del B-2 no pudo reaccionar adecuadamente a los datos generados por los sensores y ‘autorizó’ el despegue demasiado pronto.

Ambos pilotos se salvaron, al activar sus asientos eyectables, pero el bombardero, de 1.400 millones de dólares, quedó destruido.

Ahora, la tecnología de plasma podría ayudar a prevenir un accidente tan costoso, aseguran Niu Zhongguo y miembros de su equipo del Instituto de Investigación de Aerodinámica AVIC en Harbin.

Los investigadores dijeron que cuando la aeronave se elevó, a una velocidad relativamente lenta, podría haber ocurrido una turbulencia giratoria local sobre las alas que separaría el flujo del aire de la superficie alar, que inevitablemente causa la pérdida de la fuerza de sustentación.

El plasma podría reducir la turbulencia y recuperar el contacto del flujo de aire con la superficie de las alas, explica Niu.

Los resultados de un experimento en un túnel de viento, utilizando un modelo a escala, sugirieron que la tecnología funcionó según lo planeado, sostienen los ingenieros chinos.

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