El buque USS Theodore Roosvelt ya se está preparando para acoger estas aeronaves (MQ-25A Stingray) que se espera que comiencen a llegar en 2029
EE. UU. prueba las capacidades del dron MQ-25 en el portaviones George H.W. Bush
Avión no tripulado MQ-25A sobre la cubierta de un portaaviones durante unas pruebas. Foto. US Navy
Ginés Soriano
El gigante aeroespacial y de defensa estadounidense Boeing ha recibido la orden de comenzar a producir su vehículo aéreo no tripulado (UAV) MQ-25A Stingray para la Marina de Estados Unidos. El contrato, adjudicado por 562 millones de dólares (490 millones de euros al cambio actual) marca un hito clave en la adopción de esta aeronave, de casi 23 metros de envergadura y alas abatibles, para el suministro en vuelo de aviones desplegados en portaaviones, principalmente F/A-18E/F, a los que ampliará su alcance operativo al tiempo que liberará de las actuales tareas que desarrollan como aviones cisterna.
Si no se producen contratiempos, las primeras entregas comenzarán en 2029, de acuerdo con la documentación oficial sobre este programa recogida por Janes. El gerente del programa de Aviación de Transporte No Tripulado, en el que se enmarca esta operación, el capitán Daniel Fucito, ha destacado que con esta adjudicación se marca la transición de este desarrollo de Boeing a la realidad operativa.
El programa contempla la adquisición de 76 de estos vehículos aéreos, de los que ya están en producción siete unidades de pruebas en las instalaciones que el fabricante tiene en la localidad de Mascoutah, en el estado de Illinois.
El MQ-25A es el primer vehículo aéreo no tripulado con base en portaaviones totalmente integrado del mundo. Recientemente trascendió que el buque USS Theodore Roossvelt será el primero en desplegar la nueva aeronave, para lo que ya dispone de la infraestructura necesaria específica para planificar, controlar y coordinar las operaciones con tan singular aparato.
Már radio de acción
Además de aumentar la disponibilidad de la flota de combate, el dron permitirá ampliar significativamente el radio de acción de las alas aéreas embarcadas, un aspecto considerado prioritario por la Marina estadounidense ante el desarrollo de sistemas antibuque de largo alcance por parte de potenciales adversarios como China.
Diversas estimaciones apuntan a que el empleo del MQ-25 podría incrementar de forma notable el alcance operativo de los cazas embarcados al proporcionar combustible lejos del portaaviones.
Retrasos iniciales
Aunque el programa sufrió varios retrasos respecto a la planificación inicial, el pasado abril el primer ejemplar representativo de producción completó con éxito su primer vuelo, y un mes después el Departamento de la Marina autorizó el paso al proceso de producción inicial de baja cadencia (Low-Rate Initial Production, LRIP) tras superar el denominado Milestone C, uno de los principales hitos del desarrollo del programa.
Aunque el reabastecimiento en vuelo constituye la misión inicial del MQ-25, la plataforma ha sido concebida con una arquitectura abierta que permitirá ampliar sus capacidades en el futuro.
La Marina estadounidense contempla que, una vez consolidada la misión de cisterna, el sistema pueda asumir tareas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR), actuar como nodo de comunicaciones o integrarse en operaciones de combate junto a aeronaves tripuladas, anticipando el concepto de ala aérea híbrida que la Armada prevé desarrollar durante la próxima década.

