El telescopio James Webb detecta en acción a un gigantesco géiser en una luna de Saturno.

El nuevo telescopio espacial pudo mostrar que el chorro se extendió a una distancia muchas veces mayor que el ancho del satélite Encélado.

El telescopio James Webb detecta en acción a un gigantesco géiser en una luna de Saturno

Ilustración artística de las columnas de vapor de agua en el polo sur de Encélado.

NASA / JPL-Caltech

Los científicos de la NASA que operan el Telescopio Espacial James Webb (JWST) captaron a la luna helada de Saturno, Encélado, enviando una enorme columna de vapor al espacio. Además de ser la pluma más grande captada hasta ahora en ese cuerpo celeste, la columna vaporosa probablemente contiene muchos de los ingredientes químicos para la vida. La imagen, captada en noviembre del año pasado, aún no ha sido compartida para su difusión.

Estas explosiones acuosas fueron detectadas por primera vez en 2005 por la nave espacial Cassini de la NASA. En ese momento, el dispositivo captó plumas vaporosas que salían disparadas a través de grandes grietas lunares llamadas “rayas de tigre”. Su tamaño se equiparó al diámetro de Encélado, de aproximadamente 505 km. Webb observó el penacho durante solo 4,5 minutos, pero fue tiempo suficiente para obtener valiosos datos.

Así, aunque no es la primera vez que los científicos observan a Encélado arrojar estos chorros, esta vez la captura realizada por el JWST mostró que las plumas de vapor se disparan mucho más lejos en el espacio de lo que se creía anteriormente. De hecho, con la perspectiva más amplia y la mayor sensibilidad del nuevo telescopio se pudo apreciar que el chorro se extendió a una distancia muchas veces mayor que el ancho de la luna. “Es inmenso”, comentó recientemente la astrónoma planetaria Sara Faggi en una conferencia en Baltimore, recoge Alexandra Witze en Nature.

El análisis del contenido de estos chorros ha revelado la presencia de vapor de agua, partículas de hielo, sales, sílice, dióxido de carbono, amoníaco, metano y moléculas orgánicas. Estos son componentes químicos necesarios para el desarrollo de la vida primitiva y algunos investigadores han planteado la hipótesis de que es posible que algunos de estos gases fueran producidos por la vida misma que pudiera estar desarrollándose en el interior de Encélado.

El James Webb encontró una gran cantidad de químicos intrigantes en la columna y posiblemente otros compuestos que podrían indicar actividad geológica o biológica en el océano de la luna, señala Witze en su artículo. Según Shannon MacKenzie, científica planetaria de la Universidad Johns Hopkins (EE. UU.), es más probable que los granos de hielo vistos por Cassini en la cercanía de Encélado tengan altas concentraciones de partículas orgánicas.

Encélado está totalmente cubierto por una gruesa capa de hielo de agua, pero se especula que un vasto océano está escondido debajo de esa corteza congelada. Con base en diversas evidencias experimentales, los especialistas consideran que los chorros de agua detectados provienen de respiraderos hidrotermales en el fondo del océano. En este contexto, los científicos de la NASA discuten futuras misiones para buscar signos de vida en el satélite.

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