Tridimita meteórica
El conocido como ‘meteorito de Steinbach’ contiene una forma de silicio cuyas propiedades no encajan. Es imposible catalogarlo dentro de las categorías clásicas de cristales y vidrios
Un fragmento de la tridimita meteórica hallada en el meteorito (Wikimedia Commons/Fred Kruijen)
Por R. Badillo
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Hace más de trescientos años, un meteorito caído en Alemania pasó desapercibido como simple rareza mineral. Hoy, ese fragmento espacial se ha convertido en una pieza clave para la física de materiales, al albergar una sustancia cuyo comportamiento térmico desafía principios considerados universales. La investigación, publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences, confirma que el meteorito hallado en Steinbach contiene tridimita meteórica, una forma de dióxido de silicio con propiedades que no encajan ni en los cristales clásicos ni en los vidrios convencionales.
Un material fuera de las categorías clásicas
Tradicionalmente, la conductividad del calor sigue patrones bien definidos: los cristales pierden eficiencia al calentarse y los vidrios la incrementan. Sin embargo, la tridimita presente en este meteorito mantiene una respuesta estable frente a amplias variaciones de temperatura.
Los ensayos realizados por científicos de la Universidad de la Sorbona muestran que una estructura atómica intermedia, a medio camino entre el orden y el desorden, permite conservar una capacidad térmica constante en rangos que van de 80 a 380 grados kelvin.

Una teoría que encontró su prueba
Este comportamiento había sido anticipado en 2019 por un equipo liderado por Michele Simoncelli desde la Universidad de Columbia, que desarrolló una ecuación capaz de describir cristales y vidrios dentro de un mismo marco teórico.

© AnSyvan.
Al aplicar ese modelo al dióxido de silicio, los investigadores predijeron la existencia de materiales intermedios como la tridimita. La validación experimental obtenida a partir del meteorito refuerza la teoría y sugiere que estos compuestos pueden formarse en condiciones extremas.
Las implicaciones van más allá del ámbito académico. La presencia de tridimita también se ha detectado en Marte, y su posible reproducción en entornos industriales, como hornos siderúrgicos, abre la puerta a nuevas estrategias para controlar el calor y reducir el impacto ambiental en sectores intensivos en energía.
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