JPMorgan lanza un duro dardo envenenado, que ha hecho temblar a los inversores: las ventas de Tesla podrían desplomarse hasta un 28% este trimestre.
Elon Musk y Donald Trump: una larga conversación en X sobre las elecciones, coches eléctricos y EE. UU.
Por: Carolina González Valenzuela
La considerada como una de las empresas financieras más antiguas del mundo no se anda con rodeos: «Nunca una marca de coches había quemado su reputación tan rápido». Y el culpable tiene nombre y apellidos: Elon Musk. Su papel en el gobierno de Trump y sus polémicas declaraciones están pasando una dura factura a la marca de coches eléctricos más famosa del mundo.
En concreto, JPMorgan calcula que las ventas de Tesla caerán entre un 8% y un 28% en este primer trimestre de 2025 comparado con el último de 2024.
La causa es clara: el hundimiento en popularidad de Musk por su papel como director del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) en el gobierno de Trump.
Ryan Brinkman, analista de JPMorgan, lo tiene claro: «Nos cuesta pensar en algo parecido en la historia de la industria automotriz, que una marca haya perdido tanto valor tan rápidamente». Y lo peor es que el boicot contra Musk no se limita a un solo país, sino que se está viendo en todas partes: Europa, EE. UU. y China.
JPMorgan apunta a «el papel divisivo de Musk en el Gobierno de Trump»
La gran pregunta es ¿cómo ha pasado Musk de ser el visionario que iba a salvar el planeta a convertirse en el enemigo público número uno casi a nivel mundial? La respuesta está, como ha podido ir comprobando, en una serie de decisiones y declaraciones que han hecho saltar chipas entre su base de clientes.
En EE. UU., su papel en el gobierno de Trump le ha abierto las puertas a la antipatía absoluta de los votantes demócratas. En Europa, sus declaraciones apoyando a Rusia en la guerra contra Ucrania y sus ataques a la OTAN han provocado un rechazo claro y masivo. Y en China, sus actos están dañando la posición de Tesla en el mercado más grande del mundo.
El resultado es devastador: Tesla ha perdido la mitad de su valor en bolsa desde diciembre, lo que equivale a más de 400.000 millones de dólares evaporados en cuestión de meses. JPMorgan ha rebajado el precio objetivo de las acciones de Tesla a 120 dólares, la mitad de su valor actual.
Pero el daño va más allá de lo financiero y la marca de coches eléctricos está perdiendo su estatus de marca de lujo y pasando a competir en el segmento de mercado medio. La compañía que nació como símbolo de sostenibilidad e innovación se ha convertido en algo mediocre y que no genera la misma exportación que en sus comienzos.
China machaca a Elon Musk y Tesla: «Dos coches por el precio de uno»
Mientras Tesla se hunde, los fabricantes chinos de coches eléctricos están aprovechando la oportunidad para ganar terreno. BYD, el mayor rival de Tesla en China, vendió 481.318 coches en los dos primeros meses de este año, un 75% más que el año anterior. En cambio, Tesla solo vendió 60.480 vehículos, un 14% menos que en el mismo periodo del año pasado.
Muchos usuarios de China, después de probar varios modelos chinos, no se puede negar que, por ejemplo, los coches de Xiaomi, han conseguido enamorar a gran parte de la población china y mundial.
«Xiaomi es más moderno», comenta una usuaria. «Tesla, para mí, es un poco normalito. Ves el Tesla Model Y en todas partes». Y es que, aunque Tesla sigue siendo una marca muy buena y respetada y Elon Musk sigue siendo una gran figura en China, la competencia es increíble.

Xiaomi SU7 Ultra. Computer
La fuga de talentos agrava aún más la crisis de Tesla
Y si la caída en ventas y reputación no es suficiente, Tesla tiene en frente otro grave problema: la fuga de talentos. Dos de sus principales diseñadores, David Imai y Bernard Lee, han abandonado la empresa.
Imai, que llevaba casi 14 años en Tesla y los últimos cinco como Director de Diseño, se ha marchado a un estudio de diseño de barcos. Lee, miembro fundador del estudio de diseño de Tesla y responsable de todos los vehículos desde el Roadster original, también ha dejado la compañía.
Lo peor es que todo esto llega en un momento crítico para Tesla, que está viviendo una clara crisis de diseño, ventas, seguridad y control de calidad. Por ejemplo, el Model 3 está suspendiendo la ITV. En Dinamarca y Alemania, teniendo en cuenta sus exhaustivas revisiones, están encontrando fallos graves en los frenos, la dirección, las luces…
En concreto, casi un 25% de los Model 3 no pasan la primera inspección y lo cierto es que esto no ayuda demasiado ahora que las ventas están flaqueando. Viendo todo esto, la compañía necesita desesperadamente hacer algo para que sus productos no se hundan y lo peor de todo es que el problema está en casa y ya sabes que tiene nombre y apellidos.