El hallazgo de Zemun, junto al Danubio, ha permitido datar por primera vez con precisión tres enterramientos gracias al análisis de dientes humanos, aportando nuevas conexiones entre el Danubio serbio, los Cárpatos y el centro de los Balcanes.
Por: Sarah Romero
Una diadema de oro. Tres dientes humanos. Y una tumba en posición fetal, como tantas otras de la Prehistoria europea… salvo por un detalle: su fecha. En arqueología, el tiempo es el tablero donde encajan todas las piezas. Si una pieza se mueve, es decir, si una tumba resulta ser más antigua o más reciente de lo que creíamos, todo el puzle entero tiene que reordenarse. Y eso es exactamente lo que ha ocurrido en el Danubio serbio, donde nuevas dataciones absolutas para varios enterramientos están afinando la cronología de la Edad del Bronce temprana y media en los Balcanes.
Un nuevo estudio publicado en la revista Archaeologia Austriaca, dedicado a nuevas fechas absolutas para tres enterramientos del Danubio serbio, Vajuga-Pesak, Golokut-Vizić y Šljunkara-Zemun (Mladenović y Bulatović, 2026), es el responsable de esta reorganización de secuencias históricas.
Cuando la tipología no basta
Desde tiempos inmemoriales, muchos enterramientos prehistóricos se han fechado principalmente por tipología: la forma de una vasija, el estilo de un objeto metálico, el aire familiar con otros conjuntos conocidos… Originalmente, los tres enterramientos protagonistas eran inhumaciones con el cuerpo en posición encogida y ajuares que incluían recipientes cerámicos y hallazgos metálicos.
Su atribución cultural y cronológica se había realizado, sobre todo, a partir de las características estilísticas y tipológicas de esos ajuares. En ese marco, los enterramientos de Vajuga-Pesak y Šljunkara-Zemun se consideraban de Edad del Bronce temprana, mientras que el de Golokut-Vizić se asignaba a la Edad del Bronce media. Sin embargo, nuevas fechas absolutas han permitido situar los enterramientos dentro de una narrativa más amplia y precisa.
TRES TUMBAS, UN MISMO PROBLEMA
En todos los casos, el patrón funerario de estos tres yacimientos es coherente; con inhumación (no cremación), posición encogida, y ajuares con cerámica y metal. ¿Y por qué importa un cambio de fecha? Afectan a la manera en que se conectan (o se separan) grupos culturales y periodos. Mover unos siglos arriba o abajo puede significar replantear rutas, influencias y hasta quién aprendió de quién en el uso del metal, la cerámica o los rituales funerarios.

Entierro de Šljunkara-Zemun (Dibujo: O. Mladenović, modificado según Vranić 1991).
Mladenović, O., & Bulatović, A. (2026)
Sobre la diadema de oro
Es uno de los objetos más llamativos y es del todo lógico, porque el oro es raro, simbólico y suele asociarse a estatus, identidad y poder. Pero lo que verdaderamente reescribe la historia no es solo el objeto, sino el contexto y la cronología. Una diadema sin fecha precisa es un hallazgo interesante; pero una diadema con fecha bien encajada puede convertirse en una prueba para discutir cuándo aparecen ciertos símbolos de prestigio, qué redes de intercambio existían, y en qué fase de la Edad de Bronce se consolidan las jerarquías más visibles. Aquí es donde ayuda -y muchísimo- fechar los dientes hallados. Son restos humanos que pueden asociarse a dataciones y análisis bioarqueológicos.
La contribución principal del estudio es que las nuevas fechas absolutas aclaran las atribuciones hechas anteriormente y colocan los enterramientos en una historia algo más amplia; es decir, ayudan a ordenar el rompecabezas del Danubio serbio dentro de los grandes procesos europeos de la Edad del Bronce.
La Edad de Bronce es una secuencia de transformaciones tecnológicas, económicas y sociales donde los ritmos pueden variar de una región a otra. Es un escenario complejo y con muchas capas; por eso, cuando un equipo afina el calendario con nuevas dataciones, no solo corrige un año sino que ajusta sincronías entre regiones y culturas. En el Danubio (un corredor natural de movilidad), esto es especialmente relevante porque lo que ocurre en un tramo puede tener eco aguas arriba y aguas abajo, conectando Europa central, los Balcanes y el Egeo en distintos momentos.
QUÉ NOS DICE UNA TUMBA DE HACE 4.600 AÑOS SOBRE LA EUROPA QUE VENÍA.
Si el enterramiento con diadema de oro se sitúa realmente en torno a los 4.600 años, hablamos de un momento crucial: un periodo en el que las sociedades europeas están intensificando sus redes, experimentando con el metal y consolidando las diferencias sociales más marcadas en algunos lugares. Y es que en arqueología, a veces tres dientes pueden tener más poder que todo el oro del mundo; el poder de decirnos cuándo.

