Las Cuevas del Fem documentan nuevas evidencias clave sobre la transición entre los últimos cazadores-recolectores y las primeras comunidades campesinas.

La campaña ha sido desarrollada por un equipo de investigadores del Departamento de Prehistoria de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y de la Institución Milá y Fontanals de Investigación en Humanidades del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC-IMF), con el apoyo del Ayuntamiento de Ulldemolins y del Parque Natural de la Serra de Montsant, en el marco de los proyectos cuatrienales de arqueología del Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya.

Los trabajos arqueológicos llevados a cabo en las Cuevas del Fem (Ulldemolins, Priorat) en el Parque Natural de la Serra de Montsant entre el 30 de mayo y el 28 de junio de 2026 han permitido documentar nuevas evidencias de excepcional interés para el conocimiento de la prehistoria del noreste de la península Ibérica.

Los trabajos llevados a cabo han puesto al descubierto una extensa ocupación correspondiente al Neolítico antiguo cardial, caracterizada por la presencia de dos hogares y ocho fosas excavadas en el subsuelo, interpretadas como silos destinados originariamente al almacenamiento. Una vez que dejaron de cumplir esta función, estas estructuras fueron amortizadas y reutilizadas como espacios de vertido de residuos domésticos. Su colmatación ha proporcionado un abundante y diverso conjunto de materiales arqueológicos, entre los que destacan fragmentos de cerámica decorada, herramientas y restos líticos de sílex, restos de fauna consumida, semillas y frutos carbonizados y otras evidencias relacionadas con las actividades cotidianas de las primeras comunidades campesinas que habitaron el valle del Montsant.

Este excepcional registro permite profundizar en el conocimiento de las prácticas económicas, los hábitos de consumo y las formas de vida de estas poblaciones durante los primeros momentos del Neolítico. La construcción, el uso y el abandono de estas fosas afectaron a niveles arqueológicos más antiguos, sin cerámica, que con toda probabilidad corresponden a ocupaciones mesolíticas ya identificadas en otros sectores del yacimiento.

Nuevos niveles mesolíticos excepcionalmente conservados

Una de las principales aportaciones de la campaña de 2026 ha sido la documentación de dos niveles mesolíticos muy bien conservados, en contraste con los resultados obtenidos en algunas de las intervenciones anteriores. Estos niveles presentan tres hogares asociados y una excelente conservación de los restos arqueológicos. Entre los materiales recuperados destacan especialmente los objetos líticos tallados en sílex, los restos de fauna y un conjunto muy destacado de restos arqueobotánicos, que ofrecerán información de gran valor sobre el entorno medioambiental y las actividades desarrolladas por los últimos grupos de cazadores-recolectores que ocuparon este territorio.

Una ventana única al proceso de neolitización

La excavación de estos niveles mesolíticos aporta una información de gran interés, no solo para el estudio del propio yacimiento, sino también porque ofrece una oportunidad excepcional para comprender los procesos de cambio socioeconómicos que se produjeron entre los últimos grupos de cazadores-recolectores y las primeras comunidades de campesinos y ganaderos en un espacio de sierra interior, como es el macizo del Montsant.

Este periodo de cambio, llamado neolitización, sigue siendo todavía poco conocido en el noreste de la península Ibérica, debido a la escasez de yacimientos que conserven secuencias estratigráficas tan extensas y bien preservadas como las de las Cuevas del Fem.

El estudio de los materiales recuperados permitirá profundizar en el conocimiento de las estrategias de subsistencia, la movilidad, la explotación de los recursos naturales y las transformaciones sociales que acompañaron la adopción de la agricultura y la ganadería.

Un yacimiento de referencia en el macizo del Montsant

Las Cuevas del Fem constituyen un gran abrigo rocoso de unos 300 m² de superficie, situado a poca altura sobre el curso del río Montsant, en el término municipal de Ulldemolins. El yacimiento es objeto de excavaciones arqueológicas de manera continuada desde el año 2013 y se ha consolidado como uno de los principales referentes para el estudio de la prehistoria reciente en Cataluña, ya que conserva un registro arqueológico excepcional que documenta un periodo clave de transformaciones sociales y económicas hasta ahora poco conocido. El estudio de los materiales recuperados en los últimos trabajos arqueológicos refuerza este espacio como un yacimiento de referencia para el estudio de la transición entre las últimas sociedades cazadoras-cosechadoras y las primeras comunidades productoras del noreste de la península Ibérica.

Las intervenciones desarrolladas durante los últimos años han permitido documentar una ocupación humana casi ininterrumpida entre el Mesolítico final (hacia el 6000 a. C.) y el Neolítico antiguo (hacia el 4500 a. C.), es decir, desde las últimas ocupaciones de los grupos cazadores-recolectores hasta el proceso de llegada y consolidación de las primeras comunidades campesinas en el territorio. También se han identificado indicios dispersos de ocupaciones aún más antiguas, posiblemente relacionadas con los últimos momentos del Paleolítico superior, así como otros en momentos más recientes de la prehistoria, de finales del Neolítico o inicios de la Edad de los Metales.

Esta continuidad de ocupación, poco frecuente en los yacimientos catalanes de este periodo, hace de las Cuevas del Fem un observatorio excepcional para analizar las transformaciones culturales, tecnológicas y económicas asociadas a la neolitización del noreste de la península Ibérica.

La intervención se enmarca en el proyecto cuatrienal de investigación en arqueología y paleontología «Coves del Fem: explotació i ús del territori a la conca alta del Montsant (8000-2000 aC)» (2026-2029), concedido a la UAB. El proyecto tiene como objetivo profundizar en el conocimiento de las comunidades humanas que habitaron este territorio a lo largo de la prehistoria reciente y comprender sus formas de ocupación del entorno, explotación de los recursos e impacto sobre el paisaje. Los trabajos arqueológicos han sido posibles gracias a la familia Borrull, propietaria de las Cuevas del Fem.

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