Te quejas de WhatsApp, pero estas apps que tienes instaladas recopilan muchos más datos sobre ti.

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Ekaitz Ortega

WhatsApp siempre ha estado relacionada con grandes polémicas, pero hay otras aplicaciones que recopilan mucha más información.

Es innegable que WhatsApp y las aplicaciones de Facebook recopilan mucha información sobre el usuario y que esto ha generado grandes debates y preocupaciones. Pero también hay otras aplicaciones que están extendiéndose en los últimos tiempos y que guardan más información de la que te gustaría que nadie conociese, menos todavía una empresa.

Una de las grandes preguntas que debe hacerse cada usuario es qué está dispuesto a dar a cambio de un servicio. Se dice que cuando una app es gratuita lo que se ofrece es nuestra información privada, y hay unas aplicaciones con las que esto puede resultar aún más intrusivo: las de seguimiento de la salud o la práctica deportiva.

Sea las aplicaciones que se usan para apuntar logros o las que vienen con los relojes y pulseras inteligentes, la información que pueden llegar a acaparar de los usuarios es vasta, más todavía cuando los dispositivos pueden monitorizar un gran número de detalles del usuario, a veces muchos más de los que este cree.

Se recopila más información de la que se piensa

La realidad que resulta indiscutible es que estas aplicaciones recopilan por defecto más datos de los que el usuario valora. En USwitch realizaron un informe sobre las distintas aplicaciones de salud y analizaron los aspectos que tomaba en cuenta cada una.

El resultado obtenido se basaba en el estado de forma, la calidad del sueño, el peso… pero se debe recordar que también se han sumado novedades en los últimos tiempos como el electrocardiograma o la presión arterial, y próximamente el nivel de glucosa en sangre.

Toda la información se computó en una tabla con distintos conjuntos de datos y se calculó que estas aplicaciones utilizan al menos 14 conjuntos más que WhatsApp.

uswitch

USwitch

Esta información no solo puede ser preocupante por cómo se trata con fines publicitarios, también por si en el futuro llegará a ser utilizada por otro tipo de empresas que marquen nuestra vida. Por ejemplo, si una aseguradora privada o empresa que te ha entrevistado compra tus datos y accede a más información de la que tú le has ofrecido, o a un historial que debería ser privado.

No hay control sobre los datos privados

Qué ocurre con los datos obtenidos es preocupante, pero también se observa que el usuario desconoce toda la información que se recopila de él. Las condiciones de uso no son leídas porque son demasiado extensas, en ocasiones más de 20 o 30 folios. Además, muchas de las aplicaciones y dispositivos no ofrecen la posibilidad de inhabilitar las funciones que se deseen.

Normalmente no son privados los perfiles tan detallados que se pueden crear en cuanto al estado de salud o los lugares por donde se desplaza el usuario vía GPS, están conectados con cuentas de correo o números de teléfonos, cuando no se rellena un perfil completo. Y esta información permanece.

En el caso de WhatsApp, se están viendo numerosas migraciones hacia opciones que protegen más la privacidad, como Telegram o Signal, pero quizá también debería analizar cada usuario qué está ofreciendo de forma voluntaria a estas aplicaciones y si realmente le compensa. Sabiendo todo lo que recopilan las aplicaciones de salud, ¿queremos que una empresa sepa más sobre nuestro cuerpo que nosotros mismos?

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