
Por: Andrew Burnet, director de Tecnología en Milestone Systems
Para 2026, en la industria de la seguridad dejaremos atrás la fase experimental y adoptaremos tecnologías que antes estaban confinadas a laboratorios. Lo nuevo no es la IA en sí, sino la IA Agéntica: sistemas capaces de actuar de forma autónoma en los flujos operativos, junto con los Gemelos Digitales y los wearables con Realidad Aumentada, tendencias que marcan el paso hacia ecosistemas más inteligentes, interconectados e inmersivos.
A continuación, abordaremos estas tendencias que marcarán el rumbo de la seguridad electrónica este año, las cuales representan un salto desde la fase experimental hacia aplicaciones concretas que ya empiezan a transformar la operación diaria del sector, con impactos directos en la eficiencia, la trazabilidad y la toma de decisiones.
1. IA Agéntica — De la exploración a los flujos operativos
La IA Agéntica, inicialmente reconocida por sus capacidades en áreas como la generación de código, está ahora expandiéndose más allá de la programación para orquestar procesos operativos en los sistemas de seguridad.
El cambio para 2026 es pasar de demostraciones a agentes enfocados en tareas e integrados dentro de las operaciones. En lugar de pruebas de concepto aisladas, vemos agentes que coordinan acciones entre múltiples sistemas que procesan video, correlacionan registros de acceso, detectan desviaciones y luego desencadenan acciones de seguimiento, sin que un humano tenga que traducir entre interfaces distintas.
Ejemplos prácticos incluyen agentes autónomos de investigación que no solo reciben una alarma, sino que recopilan los últimos 30 minutos de evidencia multimodal (video, registros de acceso, telemetría de sensores) y además proponen e inician una acción inmediata de mitigación para que el operador la apruebe. El valor es doble: velocidad, reduciendo el tiempo promedio para obtener información, y eficiencia, liberando a los operadores para enfocarse en decisiones, no en recopilar datos.
Este impulso se refleja también en los patrones de inversión en la región. Según un estudio de Naciones Unidas, América Latina y el Caribe muestran un creciente dinamismo en cuanto a la adopción de la IA al concentrar 14 % de las visitas globales a soluciones de inteligencia artificial, indicando una adopción por encima de lo esperado.
Más que preguntar qué puede hacer la IA agéntica, el reto es identificar los flujos de seguridad repetitivos —como el triaje de incidentes, la optimización de rondas o la preparación de paquetes de evidencia— y medir luego el desempeño de los agentes frente a KPIs claros. En 2026, liderarán las plataformas con APIs seguras y auditables y los proveedores que las integren en manuales operativos de principio a fin.
2. Gemelos digitales – Del modelado a las decisiones críticas en seguridad
Los gemelos digitales —modelos virtuales altamente sofisticados que se mantienen sincronizados con sistemas del mundo real— también están llegando a un punto de verdadera practicidad. Durante años, industrias como la manufactura y la logística los han utilizado para monitorear activos y entornos, lo nuevo es el nivel de granularidad y escala que ahora es posible en el ámbito de la seguridad.
NVIDIA utiliza gemelos digitales para centros de datos, integrando cámaras, alarmas de incendio, control de acceso y sensores ambientales para crear una visión unificada y en tiempo real de las operaciones. En lugar de réplicas estáticas, hablamos de entornos interactivos donde es posible probar y optimizar el comportamiento del sistema de manera segura. El valor de estos va más allá de la visualización y la simulación, dado que permite a las organizaciones monitorear, optimizar y gestionar activamente el estado deseado de múltiples subsistemas en tiempo real.
Imagina ejecutar un simulacro virtual de incendio que muestre el flujo peatonal si un pasillo queda bloqueado, o simular estrategias de cierre para mantener las rutas de salida mientras se contiene una amenaza. No son solo ejercicios, sino que influyen directamente en los procedimientos estándar, las decisiones de diseño y la ubicación de comunicaciones de procesamiento en el borde. Para infraestructuras complejas como aeropuertos, puertos, edificios de múltiples inquilinos, un gemelo digital unificado reduce la deriva de configuración, acelera la reconstrucción forense y permite mantenimiento predictivo para dispositivos críticos.
De cara al futuro, la adopción extendida de gemelos digitales está posicionada para transformar cómo la industria de la seguridad aborda la gestión de riesgos y la planificación operativa. Con una vista unificada y en tiempo real de entornos complejos, estos permiten una toma de decisiones proactiva, ayudando a los equipos de seguridad a anticipar amenazas, optimizar la asignación de recursos y perfeccionar continuamente los procedimientos estándar, donde la inversión en capacitación, infraestructura y tecnología se guía por resultados simulados en lugar de eventos históricos.
3. De dispositivos a catalizadores: wearables + AR en acción
Tras una historia turbulenta, la realidad aumentada (AR) y los wearables vivirán en 2026 un resurgimiento distinto gracias a la IA, que los convierte de simples dispositivos de captura en compañeros inteligentes. La AR de ser una superposición visual para convertirse en una guía contextual en tiempo real, y las herramientas de primera línea pasan de ser pasivas a proactivas: ven, escuchan e interpretan el entorno, ofreciendo asistencia inmediata mediante interfaces de voz, visuales o híbridas.
En América Latina, el mercado de realidad aumentada se calcula crecerá a una tasa anual compuesta del 15,6 % entre 2025 y 2034, para alcanzar un valor de 5,17 mil millones de USD en 2034. Hoy, el software y los servicios representan la gran mayoría de los ingresos de AR, destacando que las empresas utilizan cada vez más esta tecnología para aplicaciones operativas como capacitación, asistencia remota, simulación y soporte de decisiones en tiempo real.
Un aspecto crucial es que estos sistemas entienden lenguaje natural. Un guardia puede preguntar cuándo se patrulló esta área por última vez, y recibir una respuesta concisa respaldada por evidencia o puede pedir al sistema reproducir la última aproximación sospechosa y marcarla para revisión posterior convirtiendo los wearables en herramientas activas de apoyo a la decisión y aumentando la conciencia situacional.
Si bien la adopción masiva puede tardar algunos años más, la trayectoria es clara. El futuro del trabajo en seguridad será cada vez más “wearable” —mediante gafas inteligentes, audífonos o dispositivos montados en la muñeca— y estará impulsado por sistemas conversacionales e inteligentes que entregarán información y soporte de decisión en tiempo real.
Integrar, simular, ampliar
A través de estas tendencias, la inteligencia artificial es el habilitador que convierte tecnologías previamente sobrevaloradas en herramientas realmente útiles a nivel operativo.
Para CISOs, responsables de instalaciones y líderes de operaciones, el plan de acción en 2026 es claro: integrar APIs abiertas y auditables, aprovechar gemelos digitales alineados con los SOP y pilotear wearables cuando aceleren la toma de decisiones. El éxito se medirá por KPIs operativos —tiempo de respuesta, reducción de falsos positivos y confianza en la decisión— más que por la novedad tecnológica.
Después de años de entusiasmo y experimentación, entramos en una nueva era, en que las tecnologías emergentes ya no se sienten como prototipos, sino como aliados y, para América Latina, el reto será combinar estas tecnologías con la necesidad de alianzas entre integradores locales. El éxito dependerá de medir resultados operativos concretos y de construir ecosistemas de seguridad que respondan a las particularidades de la región.

