La ‘Jeddah Tower’ avanza hacia su apertura en 2028, y desbancará al Burj Khalifa como la torre más alta del planeta.
Su altura final se mantiene en secreto por razones competitivas, pero está diseñada para superar los 1,000 metros (1 km) de altura. Esto la hará al menos 172 metros más alta que el actual poseedor del récord, el Burj Khalifa de Dubái.
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Por: Almudena García Felipe
Arabia Saudí vuelve a acelerar uno de sus proyectos más emblemáticos. La Jeddah Tower, llamada a convertirse en el edificio más alto del mundo, ha alcanzado ya las 100 plantas, un hito que confirma la reactivación definitiva de una obra que llevaba años marcada por retrasos e interrupciones.
Diseñada por el estudio estadounidense Adrian Smith + Gordon Gill Architecture, la torre superará los 1.000 metros de altura cuando esté terminada, convirtiéndose en la primera construcción de la historia en rebasar la barrera del kilómetro. Con ello, arrebatará el récord al Burj Khalifa, que actualmente ostenta el título con sus 828 metros.
El arquitecto Bob Forest, socio director del estudio responsable del proyecto, ha calificado este avance como “un gran hito” dentro de una obra que avanza con rapidez. La torre ya ha superado la mitad de su construcción y se encuentra en una posición mucho más favorable que otros megaproyectos saudíes que han sufrido revisiones o aplazamientos en los últimos meses.
Un símbolo de ostentación
La finalización de la Jeddah Tower está prevista para agosto de 2028. Una vez concluida, se convertirá en el eje central de la futura Jeddah Economic City, un vasto desarrollo urbano de 5,3 millones de metros cuadrados concebido como un nuevo polo económico y residencial para la ciudad de Yeda.
El proyecto forma parte de la estrategia Vision 2030 impulsada por el Gobierno saudí para diversificar su economía y reducir su dependencia del petróleo. En este contexto, la torre se ha convertido en uno de los símbolos más visibles de la transformación urbanística y económica del reino.
Además de su altura récord, la Jeddah Tower destaca por su diseño estilizado y su eficiencia estructural. Sus creadores la describen como una forma “simple y elegante”, inspirada en un avión de papel plegado, capaz de alcanzar cotas inéditas con una gran optimización de materiales y recursos.
Con un coste estimado de entre 1.200 y 2.700 millones de dólares, la torre aspira a convertirse no solo en un icono arquitectónico, sino también en el nuevo emblema de la ambición global de Arabia Saudí.

