El cable que hizo posible la conexión a Internet a nivel global está siendo retirado del fondo del mar.

Cables en el fondo del mar Montaje/Freepik

Por: Pedro Venegas

El primer cable transoceánico de fibra óptica del mundo que conectó a Europa y Estados Unidos quedó en el olvido durante décadas, pero ahora planean recuperarlo.

Las telecomunicaciones intercontinentales no aparecieron de la nada, pues la evolución del Internet global ha requerido de años para llegar al punto en el que está hoy en día, con routers WiFi de alta calidad o cables Ethernet de conexiones potentes y estables.

Mientras navegas por la web en Chrome, envías mensajes por Instagram o WhatsApp o haces videollamadas desde Discord y Microsoft Teams, la infraestructura original permanece “olvidada” bajo miles de metros de agua.

Se trata del TAT‑8, el primer cable transoceánico de fibra óptica del mundo que, en un principio, marcó un antes y un después, pero hoy en día es obsoleto y está siendo retirado del fondo del mar para ser reciclado tras cumplir su objetivo durante décadas.

En la actualidad, todo se da por sentado y es por eso que conocer un poco más sobre la importancia de este acontecimiento es necesario para continuar con el desarrollo tecnológico.

Si alguna vez te preguntaste cómo la humanidad pasó de fogatas y cuevas a tener WiFi, créeme, esta información va a abrirte los ojos.

El primer cable de fibra óptica que conectó continentes marca el fin de una era

Imagen: Fibra óptica en el mar Freepik

¿De dónde sale el Internet? ¿Alguna vez te has hecho esa pregunta? No todo gira alrededor del operador o los gigantes servidores de grandes empresas, sino de una infraestructura que va más allá, y son los cables que conectan a los países al Internet están debajo del mar.

Sí, tal y como lees, estos se posicionan estratégicamente en partes marítimas del planeta para que se pueda usar Internet internacional. La historia de la red de cables submarinos que cruzan todos los océanos empezó con el Transatlantic Telecommunications Cable No. 8 (TAT‑8) en 1988.

Su instalación fue fundamental para conectar Estados Unidos con Europa por el Atlántico, convirtiéndose en el primer sistema de fibra óptica de transoceánico.

Los cables de cobre, acero y polietileno con grosor de manguera se posicionaron a kilómetros de profundidad, extendiéndose para generar una especie de “telaraña global marina”.

Sostenido por compañías como AT&T, British Telecom y France Telecom, la idea principal del proyecto era abrirle paso al Internet moderno, ya que funcionan con pulsos de luz en filamentos de vidrio delgado que transmiten altas velocidades y permiten una conexión más avanzada.

Literalmente, el Internet mundial depende de ellos, por lo que no tendrías videollamadas, juegos online, transacciones financieras, redes sociales u otras acciones que normalmente haces a diario en la actualidad.

Tal vez por eso mismo China quería cortar los cables para paralizar las conexiones mundiales. Sin embargo, un informe de la revista Wired, indica que ha llegado a su fin y esta red va a comenzar a ser retirada debido a que dejó de funcionar en 2002 y solo está ocupando espacio en rutas que servirían para otras conexiones.

El reciclaje de TAT8 es una operación de recuperación tan compleja como fascinante

El equipo de Subsea Environmental Services es el que se está encargando de llevar a cabo esta operación. El objetivo es recuperar los cables submarinos usando el buque MV Maasvliet.

Con esta tecnología, es posible localizar las líneas principales con la ayuda de un ancla especializada que permite deslizarse por toda la conexión para engancharla.

Esta va a ser una de las etapas más complicadas, porque después de más de 20 años en las profundidades, es posible que se haya desplazado de su posición inicial o que se encuentre hundido debajo de la arena, por lo que es como encontrar un “tesoro perdido”, especialmente porque se localiza por tramos.

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