Federico Faggin, padre del microprocesador: «La conciencia no es una propiedad del cerebro; el cerebro es un terminal, un puente entre la conciencia y el mundo físico», y por suerte para nosotros, los robots carecerán de ella, por lo que no nos dominarán»

El inventor del microchip, Federico Faggin

Por: Juan Manuel Delgado

En los últimos años, el inventor del microchip ha centrado su trabajo en estudiar la conciencia, la física cuántica, el libre albedrío y la IA, dejando a un lado el desarrollo de hardware.

Cada vez que la inteligencia artificial da un nuevo salto tecnológico, vuelve la misma pregunta: ¿llegará el momento en que las máquinas sean tan inteligentes que puedan superar a los seres humanos? 

El debate lleva años abierto y, con la aparición de modelos cada vez más avanzados, no ha hecho más que intensificarse. Sin embargo, hay una voz autorizada que cree que ese escenario nunca llegará.

Se trata de Federico Faggin, el ingeniero italiano que lideró el desarrollo del primer microprocesador comercial, por lo que es conocido en todo el mundo como el padre del microchip.

Tal y como explica en una entrevista, la clave está en una diferencia que, a su juicio, separa para siempre a las personas de cualquier inteligencia artificial: la conciencia.

Para Federico Faggin, el cerebro no crea la conciencia, solo la conecta con el mundo

Imagen: Federico Faggin

Cuando asegura que “la conciencia no es una propiedad del cerebro, el cerebro es un terminal, un puente entre la conciencia y el mundo físico”, está proponiendo una forma completamente distinta de entender cómo funciona la mente humana.

Según su planteamiento, el cerebro procesa la información que recibe de los sentidos, coordina el pensamiento y permite interactuar con el entorno, pero no sería el lugar donde nace la conciencia.

Esa experiencia subjetiva que permite sentir, percibir emociones, tomar decisiones o ser conscientes de nuestra propia existencia tendría un origen distinto, mientras que el cerebro actuaría como un intermediario entre esa conciencia y el cuerpo.

Esta idea desafía la explicación tradicional, que sostiene que la conciencia surge de la actividad de las neuronas. Para Faggin, ocurre exactamente lo contrario: el cerebro es la herramienta mediante la que la conciencia puede expresarse en el mundo físico.

Esa es la razón por la que cree que la inteligencia artificial nunca será como un ser humano.

Imagen: Inteligencia artificial. Magnific.

Es importante mencionar que esta teoría también explica por qué Federico Faggin rechaza la idea de que los robots con inteligencia acaben dominando a la humanidad.

Y es que, en su opinión, una inteligencia artificial puede aprender, analizar cantidades inmensas de información, reconocer patrones o resolver problemas complejos, pero todo ello sigue siendo procesamiento de datos.

Lo que nunca podrá hacer, según sostiene, es experimentar la realidad de la misma forma que una persona, ya que no tendrá emociones, ni libre albedrío, ni una experiencia consciente de su propia existencia. En otras palabras, podrá simular determinados comportamientos humanos, pero no sentirlos realmente.

Por ese motivo considera que inteligencia y conciencia son conceptos completamente diferentes. Una máquina puede seguir aumentando su capacidad de cálculo indefinidamente, pero eso no significa que llegue a desarrollar conciencia.

Del primer microprocesador a investigar el mayor misterio del ser humano

Nacido en Vicenza, Italia, fue el ingeniero que lideró el desarrollo del Intel 4004, considerado el primer microprocesador comercial de la historia. Más tarde participó en los procesadores 8008 y 8080, fundó Zilog, donde creó el histórico Z80, y años después cofundó Synaptics, empresa pionera en tecnologías de interacción táctil.

Su trayectoria fue reconocida en 2010 con la Medalla Nacional de Tecnología e Innovación de Estados Unidos. Sin embargo, en los últimos años ha orientado gran parte de su trabajo hacia un campo muy distinto: comprender la naturaleza de la conciencia y su relación con la física, la filosofía y la inteligencia artificial.

Para Federico Faggin, ese sigue siendo el mayor desafío científico pendiente. Mientras no entendamos qué es realmente la conciencia, sostiene, ninguna máquina podrá cruzar la frontera que separa a un sistema inteligente de un ser verdaderamente consciente.

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