Por: Iván Loayza Abregú
Diario expreso 12 Jul 2026.
El impacto de las tecnologías emergentes y disruptivas (EDT) en la seguridad y la defensa nacional es trascendente y multidimensional, afectando desde la doctrina militar hasta la soberanía de los Estados nación. El uso de la Inteligencia Artificial (IA), el Machine Learning, la Big Data y la Computación Cuántica está reconfigurando sustancialmente el panorama transformando la naturaleza misma del conflicto, alterando fundamentalmente el statu quo de las capacidades militares y los equilibrios de hegemonía económica, política y militar.
El impacto de las EDT en la seguridad y la defensa nacional se manifiesta principalmente en las siguientes dimensiones:
Nivelación Radical de Capacidades Asimétricas; las innovaciones democratizan el acceso a capacidades de alto nivel, como drones y sistemas CYBER, logrando que los actores con recursos limitados puedan desafiar a oponentes más poderosos o con mayor presupuesto militar. Esta nivelación también se capitaliza a través de la asimetría de costos; ya que, un sistema de defensa nacional podría verse impactado por la capacidad de un dron económico para neutralizar activos convencionales que cuestan millones, lo que obliga a replantear la inversión en armamento tradicional, un ejemplo claro se evidencia tangiblemente en Irán.
DATOS como el nuevo “terreno clave estratégico”; la información ha pasado a ser tan valiosa como la posición geográfica, consolidándose actualmente el Ciberespacio como un nuevo dominio de guerra y un campo de batalla donde las fronteras físicas desaparecen y se hace más fácil atacar una red que defenderla debido al anonimato y la desproporción de esfuerzos. También el uso de Big Data permite anticipar comportamientos del adversario mediante el reconocimiento de patrones y unificar la inteligencia de múltiples dominios (tierra, mar, aire, espacio y ciberespacio) convirtiéndose en un Factor Multiplicador del poder de combate. Sin embargo, hay que cautelar la seguridad digital de los DATA CENTER, porque la misma accesibilidad que beneficia a las fuerzas amigas puede ser explotada por adversarios para enmascarar ataques o manipular información, generando una vulnerabilidad.
Transformación Operativa mediante la Inteligencia Artificial y Sistemas Autónomos; la integración de IA y los sistemas no tripulados redefine la conducción de las operaciones militares; debido a que, la IA actúa como un “socio de decisión”, optimizando el ciclo OODA (observar, orientar, decidir y actuar) a segundos, lo que supera la capacidad de procesamiento humano, logrando una toma de decisiones más ágil y efectiva. Asimismo, los UAVs (drones) y RPAs permiten la proyección de fuerza sin riesgo para el personal, minimizando el impacto de las bajas y explotando la asimetría de costos; también hay que mencionar a las armas de energía dirigida, como láseres de alta potencia, que implica un cambio logístico disruptivo al ofrecer “munición infinita” a un coste por disparo muy inferior, eliminando la dependencia de la munición convencional. Adicionalmente, la nanotecnología y el desarrollo del GRAFENO permiten protecciones individuales más ligeras y resistentes, además de mejorar exponencialmente los sistemas de adquisición de objetivos y almacenamiento de energía.
Para enfrentar estos cambios disruptivos, los responsables del sistema de seguridad y defensa nacional en el Perú deberían adoptar las estrategias y/o acciones siguientes:
Modificación de la Doctrina; reajustar los contenidos que priorizan la preparación para una guerra cinética (física) por una orientación enfocada en la guerra no cinética (ciberespacio, espectro electromagnético y ámbito cognitivo); y reconfigurar la “disuasión creíble” a partir de estas nuevas capacidades tecnológicas.
Integración Humano-Tecnológica; preparar a los mandos en todos los niveles (estratégico, operacional y táctico) para gestionar y aprovechar la tecnología en el planeamiento y conducción de las operaciones y acciones militares.
Adaptación dinámica; se debe acelerar la incorporación de estas capacidades tecnológicas a las FFAA en plazos no mayores a 24 meses, para no perder las ventajas competitivas.
Articulación colaborativa con el sector civil; dado que muchas EDT se desarrollan en el mercado comercial (doble uso), es vital vincular la defensa nacional con la industria tecnológica y la academia.
(*) Coronel Ejército del Perú (r)

