Stephen Hawking Generada con IA
Por: Juan Manuel Delgado
El físico británico usó una frase irónica para criticar el fatalismo y recordar que, aunque hablemos de destino, en la vida real actuamos como si nuestras decisiones importaran.
Stephen Hawking dejó en su obra Agujeros negros y pequeños universos una reflexión que cuestiona la postura de quienes se rinden al fatalismo.
El físico señalaba que incluso las personas que afirman que todo está predestinado y que no podemos hacer nada para cambiarlo miran antes de cruzar la calle.
Esta observación no es solo una ironía sobre la conducta humana, sino un recordatorio de que la supervivencia, así como el éxito dependen de asumir que nuestras decisiones tienen efectos directos en el entorno.
Quería transmitir que creer que cada movimiento está escrito en las leyes de la física o en un plan superior es una idea que choca con la realidad en la práctica.
El determinismo frente a la práctica en el día a día
Como científico, Hawking buscaba leyes universales que explicaran el funcionamiento del cosmos. Sin embargo, su mensaje es un golpe de realidad contra la pasividad.
La idea de que el destino decide por ti puede parecer cómoda porque elimina la carga de la responsabilidad personal. Si nada dependiera de tus actos, no tendría sentido esforzarse ni tomar precauciones.
Tu comportamiento diario demuestra que esa teoría no se sostiene en la práctica. Aunque no controles la velocidad de los vehículos ni el tiempo que tarda un semáforo en cambiar, tú eliges el momento de avanzar.
Ese pequeño espacio de decisión es el que define tu día a día. El científico planteó que, si bien el universo sigue reglas matemáticas, a escala humana la libertad de acción sigue siendo el motor principal de la existencia.
Esta prudencia se puede trasladar al contexto digital donde los algoritmos intentan predecir tus preferencias. Podrías pensar que tu camino en la red está predeterminado por sistemas de inteligencia artificial que deciden qué noticias lees o qué productos compras.
Sin embargo, la autonomía reside en los gestos de control que decides aplicar. Gestionar la privacidad, verificar la veracidad de una información o decidir no seguir una recomendación automática son formas modernas de mirar antes de cruzar.
Aunque el entorno digital esté diseñado para anticiparse a tus deseos, el acto de aceptar o rechazar una sugerencia es donde conservas tu criterio. La tecnología no anula la responsabilidad individual, sino que exige una mayor atención a cada paso que das en la red.
La coherencia como herramienta de supervivencia
Cabe señalar que la cita de Stephen Hawking funciona como un medidor de coherencia. Si el destino fuera absoluto, nadie invertiría tiempo en formarse profesionalmente ni en cuidar su salud.
Hacemos estas cosas porque sabemos que una parte depende de nuestra voluntad y el margen de maniobra nunca es cero y los resultados que obtienes suelen ser proporcionales a las decisiones que tomas.
El éxito en un mundo hiperconectado no consiste en controlar todas las variables externas, sino en saber navegar entre ellas. No puedes evitar que una empresa sufra un problema de seguridad de datos, pero puedes decidir qué información decides compartir.
La libertad no es el control total sobre el universo, sino la lucidez de mantener la cautela y el criterio propio incluso cuando la calle que cruzas es una pantalla de móvil.

